“ORO, INCIENSO Y MIRRA"
UNISEX
ORO, INCIENSO Y MIRRA
Cuando un niño puertorriqueño escucha hablar de los Reyes Magos, muchas veces piensa primero en los regalos. En la madrugada del seis de enero aparecen los juguetes, pero detrás de esa costumbre existe una historia mucho más antigua. Según el relato bíblico, los Magos de Oriente llegaron siguiendo una estrella para adorar al niño Jesús y llevaron consigo tres presentes: oro, incienso y mirra. El oro representaba la realeza; era un regalo digno de un rey. El incienso, utilizado desde la antigüedad en ceremonias religiosas, estaba relacionado con lo sagrado y la adoración. Y la mirra, una resina aromática utilizada también en prácticas funerarias, tenía un significado mucho más profundo, asociado con la humanidad, el sufrimiento y la muerte. Tres regalos que, más allá de su valor material, hablaban de quién era aquel niño y de lo que representaba. Con el paso de los siglos, aquella historia viajó de Oriente hasta convertirse en parte de nuestra propia cultura. En Puerto Rico, los Reyes dejaron de ser solamente personajes de una historia antigua y pasaron a formar parte de nuestra infancia, de nuestras casas, de nuestras familias y de nuestra manera particular de celebrar la Navidad. Por eso, cuando hablamos de oro, incienso y mirra, no hablamos solamente de tres regalos. Hablamos de una tradición que atravesó generaciones y terminó llegando hasta nosotros. Y quizás por eso todavía hoy, cuando llega el seis de enero, seguimos dejando un poco de nosotros mismos esperando que los Reyes encuentren el camino hasta nuestra casa.