"PASTELES Y MORCILLAS"

"PASTELES Y MORCILLAS"

Plum Purple / S
$55.00
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"PASTELES Y MORCILLAS"
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"PASTELES Y MORCILLAS"

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PASTELES Y MORCILLA

En Puerto Rico, preparar pasteles durante la Navidad nunca ha sido solamente un asunto de cocina; ha sido una forma de transmisión cultural. La elaboración tradicional reúne conocimientos que durante generaciones pasaron de una familia a otra sin necesidad de libros de recetas: saber escoger los viandas, preparar la masa, sazonar la carne, trabajar el achiote, envolver correctamente en las hojas y lograr que todo aquello que parece sencillo termine convirtiéndose en uno de los alimentos más representativos de nuestra temporada navideña. La historia de los pasteles también refleja la propia historia de nuestra cocina, formada por la mezcla de tradiciones indígenas, africanas y europeas y por el aprovechamiento de ingredientes que encontraron un lugar en la alimentación cotidiana de la isla. Algo parecido ocurre con la morcilla, cuyo origen pertenece a una tradición mucho más antigua y extendida, pero que en Puerto Rico adquirió su propia identidad dentro de nuestra gastronomía, especialmente vinculada a las celebraciones, los mercados, las fiestas patronales y las reuniones familiares. Y quizás lo más importante no sea solamente el origen de estos alimentos, sino lo que ocurrió con ellos después: se convirtieron en símbolos de reunión. Hacer pasteles exige tiempo, y ese tiempo casi nunca se pasa solo. Una persona pela, otra ralla, otra sazona, otra envuelve, otra amarra; mientras tanto, alguien cuenta una historia, alguien pone música y alguien prueba lo que supuestamente todavía no estaba listo. Por eso una mesa navideña puertorriqueña representa mucho más que abundancia. Representa trabajo compartido. Representa conocimiento heredado. Representa una generación enseñándole a otra que algunas cosas no se conservan guardándolas, sino haciéndolas. Y quizás esa sea la verdadera razón por la que un pastel o una morcilla pueden provocar tanta nostalgia: porque el sabor que recordamos no pertenece únicamente a la comida, sino a las personas que estaban alrededor de ella.

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