“TRADICIÓN”
UNISEX
La Tradición
Me preocupa cuando la tradición se trata como una pieza frágil que nadie puede tocar. La palabra viene del latín traditio y su sentido central es la transmisión. Eso supone movimiento. Alguien entrega un conocimiento, otra persona lo recibe y, si lo comprende de verdad, lo practica en su propio tiempo.
La UNESCO usa una idea parecida al hablar de patrimonio cultural inmaterial. Incluye expresiones orales, música, danza, rituales, fiestas, conocimientos y oficios que las comunidades reconocen como propios. Ese patrimonio se transmite entre generaciones, pero también se recrea de manera constante. La continuidad no depende de congelar una forma exacta. Depende de conservar el conocimiento que permite volver a producirla.
En Puerto Rico, una parranda no ha usado siempre los mismos instrumentos. El seis dejó de ocupar principalmente el baile y se convirtió, con los años, en un espacio privilegiado para la improvisación poética. El aguinaldo entró en la radio, la salsa y grabaciones contemporáneas. Nada de eso anuló su historia. La tradición siguió funcionando porque hubo músicos, familias y comunidades capaces de reconocerla mientras cambiaba.
También hay que decir algo incómodo: no todo lo antiguo merece repetirse. Una sociedad hereda belleza, pero también prejuicios, silencios y jerarquías. Transmitir con conciencia exige saber qué se conserva, qué se corrige y quién había quedado fuera del relato. La fidelidad cultural no consiste en obedecer al pasado sin examinarlo.
Una tradición pierde fuerza cuando se reduce a decoración o a una palabra impresa sobre un producto. Recupera sentido cuando alguien aprende a afinar un cuatro, a formar una décima, a envolver un pastel, a tallar un santo o a explicar por qué el seis chorreao se toca de esa manera. El objeto puede representar la costumbre; el conocimiento permite que continúe.
La tradición necesita memoria, pero también necesita manos. Se sostiene en la práctica repetida, en la corrección del que sabe y en la curiosidad del que aprende. Conservarla significa mantener abierta esa entrega. Si nadie recibe el oficio, la tradición termina convertida en referencia. Cuando alguien lo aprende y lo vuelve a ejecutar, el pasado deja de ser una fecha y recupera su función.